Hola, soy Juan Cabrillana, y si estás leyendo esto, probablemente estés pensando en viajar… pero también puede que sientas dudas o inseguridad:
“¿Seré capaz? ¿Vale la pena? ¿Y si algo sale mal?”
Créeme, esos pensamientos son normales. Y por eso hago lo que hago: organizar viajes privados y personalizados para mayores de 75 años, donde mi misión es que solo tengas que preocuparte por disfrutar, mientras yo me ocupo de todo lo demás.
Después de 27 años en el área financiera de una gran empresa en Madrid, había perdido todo interés por lo que hacía; estaba estresado, aburrido y desencantado. En febrero de 2020, pedí una excedencia para el cuidado de mi madre que hasta ese momento tenía una cuidadora interna. Pensé que era una buena idea, aprovechaba para estar con mi madre, y de paso desconectaba para pensar qué quería hacer con mi vida, o más bien, como quería vivirla.
Ya no sentía esa presión propia, pero sobre todo externa, que adquirimos cuando nos cargamos de responsabilidades (familia, hipoteca …) y que asumimos como una carga heredada de nuestra educación.
Mi madre vivía en un resort para mayores en Alicante y durante los meses de confinamiento, mis relaciones sociales se redujeron al contacto con las personas mayores que vivían allí.
Tenía 85 años, estaba prácticamente ciega (DMAE), una demencia avanzada y cuidados paliativos en cardiología. La llevaba a la piscina, a la playa (le encantaba escuchar el rumor de las olas), a pasear por Santa Pola y otros pueblos del entorno. Para los mayores que vivían allí era el hijo perfecto.
Ahora que tenía tiempo, me habría gustado viajar con ella, llevarla a lugares a los que sé que le habría encantado ir, pero ya no tenía sentido, le daba igual estar en un sitio que en otro.
Esto me llevó a pensar que lo que no había podido hacer con ella, podría hacerlo con otras personas mayores. Me gusta viajar y me gustan las personas mayores, ¡qué mejor forma de aunarlo que a través de este Proyecto! Conecto bien con ellas, me parece que son personas más naturales que las de mediana edad y que ya no tienen que demostrar nada a nadie.
Ahí nació mi propósito: diseñar viajes a medida para mayores de 75 años, donde cada detalle se adapta a la persona, su salud, sus deseos y su ritmo.
Sé que uno de tus mayores temores es la seguridad, y es totalmente normal. Por eso, cada viaje que diseño incluye:
Una señora de México me contó:
“Ha resultado un viaje fácil y seguro. Me sentí cuidada todo el tiempo, y aún así con independencia.”
Con este enfoque, viajar siendo mayor de 75 años deja de dar miedo y empieza a dar alegría.
Cuando viajas conmigo, no estás solo/a. Yo me encargo de que todo funcione:
Porque viajar en esta etapa no es un lujo, es calidad de vida, bienestar y felicidad.
Cuando preparaba este proyecto, hablé con muchas personas mayores y la respuesta habitual era: ¡a donde voy a ir yo, a mi edad!
Hay demasiados estereotipos y prejuicios sobre el envejecimiento. Estamos en una sociedad que discrimina por la edad. Existe la idea de que un adulto de edad avanzada es frágil y vulnerable y la mayoría no lo son, pero a fuerza de repetírtelo, acabas por creértelo.
Mis viajes no son tours tradicionales. Son experiencias personales, privadas y a medida, donde tú decides cómo disfrutar:
Como me contó Rosa de Perú:
“Nunca pensé que podría sentirme libre y acompañada al mismo tiempo. Juan cuidó cada detalle, pero siempre con respeto y cariño.”
Aquí no hay prisas, no hay grupos ni itinerarios rígidos. Solo tú y la experiencia.
Mis viajes están pensados para adultos mayores de Latinoamérica que quieren descubrir España y Europa con seguridad, comodidad y acompañamiento.
También son ideales si:
Algunas personas me dicen:
“Juan, ¿no crees que ya es tarde para viajar?
Y yo les contesto: nunca es tarde para vivir experiencias que te llenen el alma.
Además.